viernes, 3 de abril de 2015

CUARENTA Y CINCO AÑOS...,.;'":"

     El pasado 21 de marzo fue el aniversario 45 de mi boda. Rafael y yo nos casamos el día que comienza la primavera y efectivamente vimos muchas flores en nuestro viaje de luna de miel.

     Ha sido un largo recorrido y espero continuemos juntos muchas primaveras mas.

     La vida a pesar de sus vicisitudes ha sido buena con nosotros y nos ha permitido tener una familia hermosa. Quiero darle a través de ella gracias a Dios por permitirlo.


EN TUS NOVENTA Y SIETE ABRILES

  Sin pretender parodiar o plagiar a Don Rómulo Gallegos...'' Un bongo remonta el Arauca..."  me  trasladaré al año 1953 en que un barco, el Franca C, remontaba el Atlántico.

     A bordo van Mary Lupe Alemán García y sus tres hijas, Evelia, Celsa y Araceli. En el rostro de Mary Lupe, hay  ''dos sentimientos contrarios'', una expresión de entusiasmo porque va al encuentro de su esposo Nicolás Toledo pero... deja atrás al resto de su familia y por el otro, el cambio y temor a lo desconocido.

     Esa expedición que tardó nueve días, sería el comienzo de un nuevo destino que en breve próximo 6 de abril, la llevará a cumplir 97 años.

     A través del tiempo la familia sumó y restó. Papá falleció hace más de tres décadas, dos hermanos nacieron acá, Nicolás y Fernando, para ser cinco, nueve nietos, seis biznietos, cinco yernos(as) y un montón de sobrinos, sobrinas, además de su hermano en otras tierras.

     Aquí está mamá y allá en Canarias o Afortunadas quedaron sus raíces. Venezuela le abrió sus brazos y el corazón para sembrar sus semillas y a la postrer cubrirá su aliento.

     A ti mamá porque tu imagen no se pierda y nos permita guardar  tu aroma en nuestra piel.

Viernes, 3 de abril de 2015

domingo, 15 de febrero de 2015

Y hablando de esperanza...

     Precisamente, tengo mucha eperanza con relación a mi nieto Sebastián y además lo siento y lo visualizo libre como un pájaro...


        Mi niño hermoso es un turpial,
su dulce trino hace bailar.

        Mi niño hermoso es cardenal,
cruza fronteras y también el mar.

        Mi niño hermoso es azulejo,
y aún de noche brilla de lejos.

        Mi niño hermoso es un canario,
va a las estrellas a encender su canto:

     "Estrellita dónde estás quiero verte titilar
       en el cielo y en el mar..."

ESPERANZA...

     Con la ESPERANZA que me disculpen las personas que aprecio, envío a todas mi cariño y un sinfín de abrazos, amapuches y deseos por un año en donde nos reencontremos propios y ajenos en esta tan rayada y rallada Patria de Bolívar.

     Por otra parte, esa ESPERANZA tiene que tener muchas manos y corazones en pos de ella misma, por cuanto cuesta sostenerla, ya que sólo en lo que va de este año 2015 ha sido un manojo de situaciones poco esperanzadoras...

     Lo cotidiano en nuestro país es exactamente lo contrario: desesperanza, pero lo escribo con minúscula porque no nos podemos rendir ante los atropellos a los que tratan de someternos cada día, siendo el más generalizado el de las colas. No hay un lugar en Venezuela en donde no veamos cientos y miles de personas grandes, chiquitas, viejos, niños, bajo un sol inclemente a la espera de un producto cualquiera, pero lo peor de esta situación es que se está transformando en modo de vida...y eso es indigno.

     Tengo ESPERANZA que se vuelva a la sensatez, que retomemos la dignidad por la humillación para valorar el trabajo en lugar de la pereza.

     Un pueblo se engrandece cuando su gente es crítica y no cuando calla y acepta las migajas. Un pueblo crece cuando cultiva su intelecto, desarrolla sus habilidades y se vuelve emprendedor. Un pueblo trabajador hace un país grande.

     Como la ESPERANZA dicen que no se  pierde, me aferro a ella porque quiero que despertemos de esta pesadilla, que aclamemos justicia, que denunciemos la impunidad, que exijamos nuestros derechos y que seamos más y mejores ciudadanos llenos de ESPERANZA.





jueves, 11 de septiembre de 2014

Sebastián, mi elixir.

Cuando veo a mi nieto Sebastián, me lleno de energía. Su risa, su llanto, su mirada pícara, su cuerpito  descubre caminos que correrá porque él es eléctrico, curioso, revoltoso.

Mi nieto Sebastián es mi alegría dentro de mis tristezas; mi reposo en el cansancio (tal vez parezca contradictorio) pero puedo estar extenuada y con sólo darme su manita para invitarme a jugar o correr, emana mi eterna juventud; es mi nuevo profesor de pintura porque sus trazos expresan  inocencia y el rojo es dojo y el verde es vede y aún así sabe de fresas y manzanas o arranca las ixoras para regalármelas y además sabe de verdes porque recoge las hojas del jardín; es el comensal más chico de la casa de los abuelos y a la vez el más grande porque se sienta sobre cojines para no ser el pequeño y  usa dos cucharas para tomar la sopa él solo.

Mi nieto Sebastián es diferente, su coche de paseo puede sentirse exclusivo porque él lo maneja por la casa y el estacionamiento y cuando vamos al parque lo recrea con el paisaje, hasta que el sueño lo domina y se acurruca en su silla como si fueran uno; le gusta leer y te involucra en la lectura una y otra vez (le encantan los animales y los nenés).

Se me olvidaba, además de todo ama los carritos "sus tutús". No se si será mecánico o corredor de autos, el caso es que Sebastián es lo máximo y lo mejor de todo es que lo amo.

jueves, 14 de agosto de 2014

Tras la noche agazapada,
irrumpe el traidor de la vida,
enceguecido, arrebata la esperanza

No le importa mutilar
porque tiene roto el corazón
Acuchilla sin piedad
arrancando de un tajo 
cualquier vínculo humano...

Nació huérfano de amor;
tal vez sus caricias fueran de estropajo
para raspar la piel de la vergüenza

¿Alguien pensó en sus víctimas?
Dormirán en campos ya no santos
y él, tendrá cama y sustento

miércoles, 13 de agosto de 2014

UN PAÍS EN CRISIS GENERALIZADA

      Comienzo por algo bello: ayer una viejita me colmó de bendiciones por el simple hecho de haberla ayudado a bajar una cava y una bolsa que llevaba con dificultad por una escalera. Ese hecho me reconfortó y gracias a ella, fui capaz de controlar mi rabia y frustración durante el resto del día.


Primer trancazo:       búsqueda de documento en registro..."Lo lamentamos, vamos a un sepelio,                                                                                                         vuelvan más tarde"

Segundo trancazo:    pagar recibo de la luz..."Hoy no se trabaja por ser festividad interna"

Tercer trancazo:       llamadas a CANTV fijo y celulares..."Se cayó una fase o bien estamos en                                                                                                           mantenimiento"

       Todo lo anterior ocurrió en la mañana de anteayer y en la tarde...


.
Cuarto trancazo:  gas comunal..."Estimados usuarios, por falta de agua no podemos atenderles" 
                                              Sale un funcionario y nos dice que como no hay agua, las mujeres no pueden usar los baños y que ellos no tienen ese problema pero ustedes (señalándome a mí), no pueden". Aprovechando su familiaridad le digo que entonces me atienda él para solicitar una bombona y la respuesta fue tajante..."No, vuelva mañana" Por cierto, volví ayer en la tarde y la respuesta tuvo otro agregado...venga en la mañana y me dieron un teléfono del cual nunca obtuve respuesta sino una retahíla y espera.

     Como pude, guardándome la rabieta, caminé hasta Transbarca (autobús bien cómodo por cierto, con aire acondicionado y en la parte de atrás con un anuncio luminoso los ojos de Chávez y alusión a Maduro).

     Mientras trataba de serenarme, escuché la queja de un papá sobre el tour que tiene que hacer para encontrar anticonvulsionante para su hija y cuando lo consigue (él, sus familiares o amigos), reduce la dosis para que pueda tomarlo por más días. "Este gobierno se va a caer solito" mientras otros pasajeros coreaban al señor ratificando lo que él decía.

     ¡Por fin llego a mi casa, hogar, dulce hogar! ¡Oh sorpresa. no hay luz y por tanto no funciona el hidroneumático! No me pude quitar la pava de encima con una buena ducha.

     Aún así, quiero seguir teniendo esperanza por un país mejor.